INGLES,ITALIANO,FRANCES Y ALEMAN
viernes, 10 de agosto de 2012
jueves, 9 de agosto de 2012
LA TETERA MÁGICA
Seguramente alguna vez han tomado te. Les voy a contar la historia de una tetera muy extraña.
A Jacinta le encantaba todas las tardes, con su abuela y su mamá, tomar el te. Un día la mama llenó la tetera de agua caliente y, cuando Jacinta se quiso servir un chorrito de té, la tetera hizo un ruidito extraño y salieron burbujitas. De pronto, no se vio más nada. Cuando las burbujas desaparecieron, pudieron ver que el te ya no estaba. -¡Qué extraño!- dijo Jacinta. Cuando se sirvió de nuevo te, a Jacinta se le ocurrió reventar las burbujas. Y entonces, vio al hada Lola. Lola tenía mucha sed y cuando tomaba el té, hacía muchas burbujas. Jacinta le dijo: –No nos tomes el té. Si tenés sed, la próxima vez pedinos.- Desde ese día el hada Lola, la mamá de Jacinta, su abuela y Jacinta tomaron el te juntas todas las tardes. |
Seguramente alguna vez han tomado te. Les voy a contar la historia de una tetera muy extraña.
A Jacinta le encantaba todas las tardes, con su abuela y su mamá, tomar el te. Un día la mama llenó la tetera de agua caliente y, cuando Jacinta se quiso servir un chorrito de té, la tetera hizo un ruidito extraño y salieron burbujitas. De pronto, no se vio más nada. Cuando las burbujas desaparecieron, pudieron ver que el te ya no estaba. -¡Qué extraño!- dijo Jacinta. Cuando se sirvió de nuevo te, a Jacinta se le ocurrió reventar las burbujas. Y entonces, vio al hada Lola. Lola tenía mucha sed y cuando tomaba el té, hacía muchas burbujas. Jacinta le dijo: –No nos tomes el té. Si tenés sed, la próxima vez pedinos.- Desde ese día el hada Lola, la mamá de Jacinta, su abuela y Jacinta tomaron el te juntas todas las tardes. |
Seguramente alguna vez han tomado te. Les voy a contar la historia de una tetera muy extraña.
A Jacinta le encantaba todas las tardes, con su abuela y su mamá, tomar el te. Un día la mama llenó la tetera de agua caliente y, cuando Jacinta se quiso servir un chorrito de té, la tetera hizo un ruidito extraño y salieron burbujitas. De pronto, no se vio más nada. Cuando las burbujas desaparecieron, pudieron ver que el te ya no estaba. -¡Qué extraño!- dijo Jacinta. Cuando se sirvió de nuevo te, a Jacinta se le ocurrió reventar las burbujas. Y entonces, vio al hada Lola. Lola tenía mucha sed y cuando tomaba el té, hacía muchas burbujas. Jacinta le dijo: –No nos tomes el té. Si tenés sed, la próxima vez pedinos.- Desde ese día el hada Lola, la mamá de Jacinta, su abuela y Jacinta tomaron el te juntas todas las tardes. |
Seguramente alguna vez han tomado te. Les voy a contar la historia de una tetera muy extraña.
A Jacinta le encantaba todas las tardes, con su abuela y su mamá, tomar el te. Un día la mama llenó la tetera de agua caliente y, cuando Jacinta se quiso servir un chorrito de té, la tetera hizo un ruidito extraño y salieron burbujitas. De pronto, no se vio más nada. Cuando las burbujas desaparecieron, pudieron ver que el te ya no estaba. -¡Qué extraño!- dijo Jacinta. Cuando se sirvió de nuevo te, a Jacinta se le ocurrió reventar las burbujas. Y entonces, vio al hada Lola. Lola tenía mucha sed y cuando tomaba el té, hacía muchas burbujas. Jacinta le dijo: –No nos tomes el té. Si tenés sed, la próxima vez pedinos.- Desde ese día el hada Lola, la mamá de Jacinta, su abuela y Jacinta tomaron el te juntas todas las tardes. |
martes, 7 de agosto de 2012
La Amistad es...
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domingo, 5 de agosto de 2012
La libélula
A la orilla de un río
alegremente danza en vuelo una libélula.
Danza con movimientos delicados y armoniosos:
asciende y desciende, asciende y desciende
moviendo suavemente sus alitas en el vuelo.
A veces,
se detiene plácidamente en la rama seca de un arbusto,
otras veces,
se dirige ágilmente hacia el borde de una piedra,
y en otras más,
se trepa en la hoja más alta de una hierba.
Después:
ronda, ronda y ronda por ese mismo lugar,
¡hasta que de repente!,
—cual saeta—,
inicia un viaje sin retorno al infinito.
En ese viaje, muy pronto en su memoria
se manifiestan sus vivencias en la Tierra,
y aparecen:
la rama seca del arbusto donde plácidamente se detuvo,
el borde de la piedra a donde se dirigió ágilmente,
y la hoja más alta de la hierba donde se trepó;
pero ella, la libélula,
siguió su viaje por todo el universo:
atravesó otros mundos y fue hacia las estrellas,
atravesó los astros y fue hacia las galaxias;
y se fue, y se fue, y se fue hacia el infinito
alegremente danza en vuelo una libélula.
Danza con movimientos delicados y armoniosos:
asciende y desciende, asciende y desciende
moviendo suavemente sus alitas en el vuelo.
A veces,
se detiene plácidamente en la rama seca de un arbusto,
otras veces,
se dirige ágilmente hacia el borde de una piedra,
y en otras más,
se trepa en la hoja más alta de una hierba.
Después:
ronda, ronda y ronda por ese mismo lugar,
¡hasta que de repente!,
—cual saeta—,
inicia un viaje sin retorno al infinito.
En ese viaje, muy pronto en su memoria
se manifiestan sus vivencias en la Tierra,
y aparecen:
la rama seca del arbusto donde plácidamente se detuvo,
el borde de la piedra a donde se dirigió ágilmente,
y la hoja más alta de la hierba donde se trepó;
pero ella, la libélula,
siguió su viaje por todo el universo:
atravesó otros mundos y fue hacia las estrellas,
atravesó los astros y fue hacia las galaxias;
y se fue, y se fue, y se fue hacia el infinito
En ti pensaba
En la ausencia de los sueños me encontraba,
hasta que tus ojos tiernos vi;
por las calles solitario deambulaba,
aquello, llegó a su fin.
Mi amada soledad se volvió agonía,
fuertemente te extrañaba;
el silencio dejó de ser fiel amiga,
jueves, 2 de agosto de 2012
Poesia a simon bolivar
-Las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes; y el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad.
-Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
-La esclavitud es hija de tinieblas, un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción.
-Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos
-La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino.
-Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir; y al fin no existiría.
Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos
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-Un soldado feliz no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es defensor de su libertad.
-La esclavitud es hija de tinieblas, un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción.
-Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos
-La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino.
-Si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, ese Estado no debería existir; y al fin no existiría.
Los empleos públicos pertenecen al Estado; no son patrimonio de particulares. Ninguno que no tenga probidad, aptitudes y merecimientos es digno de ellos
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Distancia
Hay un abismo enorme
entre tú y yo,
y este es la distancia,
que existe entre tú y yo.
Varias millas nos alejan,
y nos impiden estar cerca,
enorme extensión
nos acecha,
y yo me siento presa.
Prisionera soy
por no poder besarte,
prisionera soy
por no poder tocarte.
¡Cómo extraño ver tus labios!,
¡cómo extraño el no besarlos!,
¡cómo extraño escuchar tu llanto!
y no estar ahí para calmarlo.
Acercarme a ti
cómo lo quiero,
pues te necesito a mi lado,
seguir sin ti, no puedo.
Ven a mis brazos,
no dudes hacerlo,
porque la distancia
agranda el deseo,
ya quiero verte,
es en lo único que pienso,
es que sin verte,
me carcome el sufrimiento.
Me duele no verte tanto,
hiere estar tan distanciados,
pero yo sigo esperando
otra vez encontrarnos,
y cuando ese día llegue,
ya no escaparás de mis brazos.
entre tú y yo,
y este es la distancia,
que existe entre tú y yo.
Varias millas nos alejan,
y nos impiden estar cerca,
enorme extensión
nos acecha,
y yo me siento presa.
Prisionera soy
por no poder besarte,
prisionera soy
por no poder tocarte.
¡Cómo extraño ver tus labios!,
¡cómo extraño el no besarlos!,
¡cómo extraño escuchar tu llanto!
y no estar ahí para calmarlo.
Acercarme a ti
cómo lo quiero,
pues te necesito a mi lado,
seguir sin ti, no puedo.
Ven a mis brazos,
no dudes hacerlo,
porque la distancia
agranda el deseo,
ya quiero verte,
es en lo único que pienso,
es que sin verte,
me carcome el sufrimiento.
Me duele no verte tanto,
hiere estar tan distanciados,
pero yo sigo esperando
otra vez encontrarnos,
y cuando ese día llegue,
ya no escaparás de mis brazos.
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