INGLES,ITALIANO,FRANCES Y ALEMAN
miércoles, 31 de octubre de 2012
miércoles, 24 de octubre de 2012
SISSI UN VIDA DIFICIL
Pronto Sissi mostró síntomas de una extraña enfermedad que no se supo diagnosticar -acaso depresión, acaso anorexia, acaso hastío, el mal romántico, puesto que Sissi representa muy bien el alma torturada e inconformista, algo narcisista, de los románticos-. Y emprendió un viaje a Madeira que para ella iba a ser el descubrimiento de que lejos de la corte podía respirar:
“¡La desconcertante enfermedad de la emperatriz! Fiebres, cansancio, ensimismamiento, insomnio, desgana… síntomas que desaparecen, le consta al príncipe Meyer, en cuanto la enferma se enfrasca en una conversación sobre Heine o Shakespeare, o cuando está de viaje, lejos de Viena” .Así fue llamada la emperatriz viajera porque no paró de viajar desde entonces -incluso tenía su propio yate, el “Miramar”: Corfú -en donde se construyó una villa-, Venecia, Biarritz, Merano, Mallorca, Sevilla, Londres, Summerhill…
Y es que Sissi tuvo unas manías y unas características bien especiales: le gustaba montar a caballo, se hizo instalar un gimnasio en Palacio para practicar anillas, coleccionaba fotos de mujeres hermosas, le gustaba la caza del zorro, era capaz de caminar horas y horas sin dar muestras de cansancio, tenía un pelo larguísimo que le ocasionó dolores de cabeza y de espalda y, sobre todo, se obstinó en mantener la misma figura toda la vida. Medía 1,72 cm, nunca sobrepasó los 50 kg y mantuvo 40 cm. de cintura. Todo ello hoy se diagnosticaría como anorexia. Ángeles Caso así lo recoge:

“He tenido que reducir aún más mis frugales comidas y alimentarme sólo a base de jugo de carne y frutas, pues estaba a punto de sobrepasar los cincuenta kilogramos de peso -un límite fatídico para mí- y mi espalda ha comenzado a producirme unos persistentes dolores, que algunos días me han impedido montar por la tarde”.
Ana Mª Moix añade algún detalle más para que entendamos el ritmo frenético de vida que llevaba Sissi:
“El insomnio de la emperatriz va en aumento, y también sus crisis de angustia. Quizá tenga razón el doctor Seeburguer al afirmar que la soberana lleva un ritmo de vida tan insano como extravagante. Se levanta a las cinco de la mañana, toma un baño de agua fría (que el médico considera contraproducente para sus dolores reumáticos), se hace dar un masaje y empieza sus ejercicios de gimnasia, que la dejan extenuada. Desayuna un zumo de frutas (…) y llega a la sesión de peinado con Fanny Angerer, que aprovecha para leer, escribir cartas o estudiar húngaro. Se viste con traje de esgrima o de montar, según el ejercicio por el que opte (…). Sigue la larga caminata con alguna de sus damas, la menos harta de esos paseos que se prolongan a veces durante tres y cuatro horas”.
A Sissi le gustaban los caballos y los sentía muy cerca: a Dominó o a Nihilista -véase el nombre especial de este último-. También sentía predilección por los perros, en especial Shadow, quien habría de acompañarla durante muchos años, y por los papagayos.
Fanny Angerer fue su peluquera y hay que decir que no era una tarea fácil porque el pelo de Sissi caía como una cascada, de este modo Fanny estuvo más que bien pagada. Mientras la Emperatriz se sometía a las sesiones de lavado y peinado, aprendía húngaro, como hace un momento acabamos de leer:
“La cabellera, de color rubio oscuro, llega a los tobillos de la emperatriz, que se la hace teñir de un tono castaño. La operación, dada la extrema longitud de los cabellos, requiere una notable habilidad, que Fanny Angerer, por supuesto, posee, y que es casi una insignificancia en comparación con la destreza que despliega para componer la elaboradísima corona de cabellos trenzados que ciñe la cabeza de la soberana”
Pocas veces posó Sissi para los pintores, pero lo hizo dos veces para Xavier Winterhalter en 1864 quien la pintó, en un retrato, con los cabellos sueltos -es el que presidió el despacho del Emperador- y, en otro, con el pelo recogido y un vestido de ensueño, que es el retrato oficial de Sissi.
No obstante, no fue una mujer vanidosa y veleta. Acaso tuvo un par de amores, el conde Andrássy y Middleton, pero fueron más imágenes platónicas que amores consumados:
“Sostiene que el amor es como la débil llama de una vela, visible sólo en la oscuridad: en cuanto entra en contacto con la luz, ya no se distingue la que por sí misma emana”

martes, 23 de octubre de 2012
lunes, 22 de octubre de 2012
El escritor
Concentrado en cada letra, para construir su poema,
se pasaba ahí sentado aquel escritor del tema.
No era fácil escribir, cuando había escrito a todo,
se le escapaban ideas, y algunas líneas parecían feas...
recordaba aquel ayer, recitando sobre tarimas,
ahora su mente no puede recordar las rimas...
La inspiración voló junto con un recuerdo,
igual que se llevo la imagen de su amor eterno...
Quizá por eso no pueda, plasmar sus eternas notas,
porque sólo quedan recuerdos de esperanzas rotas...
Aquel escritor que un día, solía orar en tarimas,
ya no puede escribir nada, su mente ha quedado en ruinas.
se pasaba ahí sentado aquel escritor del tema.
No era fácil escribir, cuando había escrito a todo,
se le escapaban ideas, y algunas líneas parecían feas...
recordaba aquel ayer, recitando sobre tarimas,
ahora su mente no puede recordar las rimas...
La inspiración voló junto con un recuerdo,
igual que se llevo la imagen de su amor eterno...
Quizá por eso no pueda, plasmar sus eternas notas,
porque sólo quedan recuerdos de esperanzas rotas...
Aquel escritor que un día, solía orar en tarimas,
ya no puede escribir nada, su mente ha quedado en ruinas.
El sabor de tu mirada
El sabor de tu mirada,
una noche amarga y fría.
La fragancia de tu cuerpo,
soñando que eras mía.
El color del sufrimiento,
una triste melodía.
El pesar de mi lamento,
mientras mi alma se partía.
Revelarte un secreto,
escribirte mil poesías.
Amarte para siempre,
aun sabiendo que te irías.
Ruego al mar y ruego al viento
Dios del Sol, fuego eterno
cada día, cada momento,
Líbrame de este tormento
una noche amarga y fría.
La fragancia de tu cuerpo,
soñando que eras mía.
El color del sufrimiento,
una triste melodía.
El pesar de mi lamento,
mientras mi alma se partía.
Revelarte un secreto,
escribirte mil poesías.
Amarte para siempre,
aun sabiendo que te irías.
Ruego al mar y ruego al viento
Dios del Sol, fuego eterno
cada día, cada momento,
Líbrame de este tormento
Sinfonía melancólica
Aquella pobre novia sin velo blanco
este triste payaso sin maquillar,
el jugador estrella se quedó en el banco
y su hinchada sin un nombre al que corear.
Pobre naranjo en flor que no da perfume
pobre Malena sin tangos que cantar,
este domingo que sueña con el lunes
y la semana que se niega a avanzar.
Ese gato con botas sin su calzado
esa rambla que se alejó del mar,
un tren sin pasajeros que ya ha pasado
y la guitarra sin cuerdas que tocar.
Aquel control remoto que no controla
aquel suicida que no quiere morir,
ay soledad querida que no estás sola
y esa escalera que no quiere subir.
Esta túnica blanca no va a la escuela
este zorro sin espada ni antifaz,
al dentista lo mata el dolor de muelas
y los jipis no quieren buscar la paz.
Este tomar el té sin las tazas chinas
este corazón que no quiere latir,
el farol de la esquina que no ilumina
y mi mano que se cansó de escribir.
este triste payaso sin maquillar,
el jugador estrella se quedó en el banco
y su hinchada sin un nombre al que corear.
Pobre naranjo en flor que no da perfume
pobre Malena sin tangos que cantar,
este domingo que sueña con el lunes
y la semana que se niega a avanzar.
Ese gato con botas sin su calzado
esa rambla que se alejó del mar,
un tren sin pasajeros que ya ha pasado
y la guitarra sin cuerdas que tocar.
Aquel control remoto que no controla
aquel suicida que no quiere morir,
ay soledad querida que no estás sola
y esa escalera que no quiere subir.
Esta túnica blanca no va a la escuela
este zorro sin espada ni antifaz,
al dentista lo mata el dolor de muelas
y los jipis no quieren buscar la paz.
Este tomar el té sin las tazas chinas
este corazón que no quiere latir,
el farol de la esquina que no ilumina
y mi mano que se cansó de escribir.
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