Una mujer quería una hija y recurrió a una hechicera que le dio una semilla, de ella salió un tulipán con una niña chiquitita. Le hizo una cama con una cáscara de nuez y pétalos de flores. Un plato con agua y una hoja le servían de barca. Una noche entró un sapo y la raptó y la raptó y la dejó en una hoja, lloraba y los peces cortaron el rabo para que la corriente la arrastrara y pudiera escapar, una mariposa la ayudó a llegar a la orilla. Un escarabajo volador se la llevó pero las señoras escarabajos le convencieron para que la abandonara. El verano y el otoño lo paso en el bosque pero en invierno busco cobijo con una rata silvestre que se hizo su amiga, se ayudaban, se contaban historias e iba pasando el tiempo. Un día les visitó el viejo y rico topo que odiaba las flores, los pájaros, etc. La niña cantó y se enamoró de ella, las invitó a su casa, en el camino se encontró una golondrina casi muerta, la cuidó, la abrigó y se curó. El topo se quería casar con ella y se dedicó todo el verano a preparar su ajuar con las arañas. Estaba triste porque no se quería casar, el día se la boda salió a despedirse del Sol y vio a la golondrina, le contó sus penas y se escapó con ella. La llevó, tras días y días, a un lago donde había un palacio pequeñito. Allí vivía el rey de las flores que era de su tamaño. Se enamoraron y se casaron. Allí todos tenían alas y a Chiquitina también le salieron al casarse con el rey. La llamaron Maya, la reina de las flores. La golondrina volvió y me contó la historia como yo os la cuento.
INGLES,ITALIANO,FRANCES Y ALEMAN
domingo, 16 de septiembre de 2012
LOS SIETES CUERVOS
Un hombre tenía siete hijos y ninguna hija. Nació una niña pero estaba muy enferma y su padre quería bautizarla cuanto antes. Los siete fueron corriendo a por agua con una jarra, con las prisas se les cayo al fondo de la fuente y no podían cogerla. El padre se creyó que estaban jugando, se enfadó mucho y dijo -¡Ojalá se conviertan en cuervos! No había acabado de decirlo cuando vio pasar siete cuervos negros. La niña se curó y ellos nunca le dijeron que había tenido siete hermanos. Un día oyó una conservación y se enteró de todo sintiéndose muy culpable. Pensó que por si por su culpa había pasado, era ella quien debía arreglarlo.
Pregunto a una anciana sabia del pueblo y siguiendo su consejo se fue llevando sólo una sortija de su madre, una hogaza de pan y una sillita. Anduvo hasta el fin del mundo y se acercó tanto al Sol que casi se quema, pero el Sol no pudo ayudarla, fue a ver a la Luna que era cruel, fría y malvada y no la ayudó. Por último fue a ver a las estrellas que la explicaron como llegar a la montaña de cristal, que era donde estaban, el Lucero del Alba le dio un hueso de pollo que servía para abrirla. El camino era muy largo y le ocurrieron muchas cosas, cuando finalmente llegó a la montaña de cristal había perdido el hueso pero había pasado tantas penalidades que estaba muy delgada y su propio dedo le sirvió para abrirla. Nada más entrar salió un enano a preguntarla que quería, Ella le dijo quien era y el enano le explico que los señores cuervos llegarían enseguida a cenar. Sirvió siete platos y siete copas, ella puso su sortija en la última copa y probó un sorbo de cada una, tal como le había dicho el sabio, los cuervos llegaron y notaron que alguien había bebido de sus copas, el último vio la sortija, la reconoció y dijo - ¡Nuestra hermana esta aquí! Ella salió de su escondite y los fue besando a todos. Inmediatamente recuperaron su apariencia humana y volvieron muy contentos a casa de sus padres.
EL POLLITO DE LA AVELLANEDA
Un pollito estaba comiendo con la gallina y se le atranco una avellana y se iba a ahogar. Corrió la gallina a casa de la dueña y esta le dijo:
- Pero no tengo zapatos. Dile al zapatero que te los de.
Fue corriendo al zapatero.
- No tengo cuero, di a la cabra que te lo de.
La cabra le dijo.
- Tengo hambre di al prado que te de hierba.
El prado le contestó.
- No tengo agua di a las nubes que te la den.
La gallina, desesperada, subió a las nubes y les dijo.
- Nubecitas dad agua al prado, para que el prado de hierba a la cabra, para que la cabra de cuero al zapatero, para que el zapatero haga los zapatos a mi dueña, para que saque la avellana a mi pollito que esta en la avellaneda y se va a ahogar.
Y las nubes dieron agua al prado, y el prado hierba a la cabra, y la cabra cuero al zapatero, y el zapatero hizo los zapatos a la dueña, y la dueña corrió a la avellaneda y sacó la avellana de la boca del pollito que canto revoloteando.
LOS PERROS AMIGOS
Al principio de los tiempos las personas vivían en cuevas y todos los animales eran salvajes. Los hombres sólo pensaban en cazarlos y evitar que los cazaran a ellos. Todos atacaban a todos. Nacieron dos perros salvajes que se fueron haciendo amigos y, a pesar de que eran pequeños, vivieron muchas aventuras juntos. Un día un cazador se encontró a uno de ellos dormido, lo cogió y lo metió en un saco para llevarlo a casa. Lo ató a la puerta de la casa y al principio el perrito no quería ni comer. Poco a poco se fue acostumbrando al cazador ya su familia y se hizo amigo suyo. Un día le soltó y no se escapó, empezó a salir a cazar con el y le ayudaba. Se hizo grande. El perro salvaje también era grande y poderoso, peleaba y cazaba su propia comida. El otro hacía compañía al hombre, vigilaba su casa, le ayudaba y era su amigo. Un día se encontraron en el bosque e iban a ponerse a pelear pero se reconocieron, jugaron, se contaron todo lo que les había sucedido y no querían separarse pero no se ponían de acuerdo en que vida era mejor. Al final se separaron. Quedaron de acuerdo en que se encontrarían las noches de Luna llena y así lo hicieron. Aun ahora los perros aúllan llamando a sus amigos las noches de Luna llena.
MI SEÑORA TIGRESA
Cuando en la India los cazadores se pasaban el día persiguiendo a los tigres, Miseñora salió a pasear con sus cachorros. Eran las doce y hacía mucho sol, iban al río a bañarse y a jugar un rato. Estando cerca del río vieron a un cazador que también iba a bañarse y decidieron darle un susto. Le robaron su ropa y Miseñora la tigresa se la puso, también su salakof, su cartuchera y, como no, su escopeta. Cuando el cazador salió del agua y se encontró con la escopeta apuntándole se asustó, pero cuando Miseñora empezó a rugir y a disparar salió corriendo por la selva con sus graciosos calzoncillos de corazones y todos los animales salían a ver lo que pasaba y se morían de risa, todavía cuando se acuerdan pasan un buen rato. Miseñora y sus cachorros colgaron el traje del cazador bañista como un trofeo en su casa.
EL GUSANITO DE LUZ
El rey León se había cansado y pidió a los demás animales que eligieran otro rey. Se reunieron y el primer voluntario fue el gallo, dijo que el ya tenía la corona. los otros dijeron que no porque los iba a despertar muy temprano. El gusanito de la luz se presento pero se rieron de el ya que era pequeño y feo. La mariposa argumentó que con sus alas de colores parecía una reina, la rechazaron por presumida. La rana dijo que ella vivía en la tierra y en el agua y saltaba muy bien pero todos estuvieron de acuerdo en que cantaba muy mal y no quisieron. La tortuga tampoco porque llegaría siempre tarde. El ratón tenía cara de rey y era listo pero le dijeron que era muy pequeño y nunca estaba quieto.
Se estaba haciendo de noche, miraron las estrellas y estuvieron de acuerdo en que les gustaría mucho que una de ellas fuera su rey pero estaban tan altas... Por la noche el gallo se despertó y vio que una de las estrellas estaba muy bajita, llamo a los demás y le pidieron que fuera su reina, la estrella contestó que si. Cuando se hizo de día vieron que habían hecho rey al gusanito de luz. Reino muy sabiamente y todos se alegraron de su decisión.
LA CABRA MONTESINA
Érase una vez una madre y tres hijas que estaban cosiendo. Dijo la madre que la que antes terminase subiría a la cámara y comería lo que quisiera. Acabó la mayor, subió y se encontró con una cabra que le dijo: -¡Uuuuu! yo soy la cabra montesina que corro por montes y valles y me como a las chicas a pares. La chica no se lo creyó, subió y se la comió. Como no bajaba, subió la segunda que se encontró con la cabra, esta le repitió lo suyo y también se la comió. Subió la tercera que cuando escucho a la cabra bajó corriendo a contárselo a su madre, esta no se lo creyó, subió y la cabra también se la comió.
La pequeña se puso a llorar a la puerta de su casa. Una hormiguita pasó y le preguntó. La chica se lo contó todo.
La hormiguita subió y la cabra repitió su canción. La hormiguita dijo: - Y yo soy la hormiguita de mi hormigar, que si te pego un picotazo te hago de rebailar. Subió por una pata a la oreja y la pico tanto que se tiró por la ventana y se reventó. Salieron muy contentas la madre y las hermanas.
Le pagaron con trigo, le quisieron dar mucho y ella decía: - No cabe tanto en mi costalillo ni muele tanto mi molinillo. Al final con tres granos se conformo y decía: -Esto si cabe en mi costalillo y lo muele mi molinillo.
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